jueves, 7 de abril de 2011

Lunes 4 de abril se inauguró el CIDAC - Queremos compartir la alegría de esta noticia

La Facultad de Filosofía y Letras dejó ayer formalmente inaugurado el Centro de Innovación y Desarrollo para la Acción Comunitaria (CIDAC), un nuevo espacio que funciona en el barrio de Barracas, ubicado entre las calles Suárez y Lafayette. Se trata de una iniciativa de la Secretaría de Extensión que busca articular programas sociales con la comunidad de este barrio porteño, con la participación de docentes, no docentes, estudiantes y graduados de distintas facultades, junto con instituciones y organizaciones barriales. Con una numerosa concurrencia de vecinos y organizaciones, el acto de inauguración cerró con la fiesta de la murga Los Líderes de Barracas y la comparsa de copleros y copleras de Filo y el IMPA.




En la inauguración se refirieron al sentido de este centro comunitario el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Carlos Tomada, el vicerrector de la UBA, Alberto Barbieri, el director del Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE), Fernando Suárez, y el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Hugo Trinchero. Estuvieron también presentes representantes de organizaciones sociales y políticas como el diputado nacional Juan Carlos Dante Gullo y el legislador Francisco Tito Nenna, y vecinos del barrio, entre los que fueron aplaudidos especialmente Adriana Rueda, Alejandra Robledo, Rita Castillo, Félix Guerrero, Gustavo Paredes, Leonardo Paredes, Hernán Pérez, Flavia Rodríguez, Soledad Rodríguez, Flavia Valdez, Angel Duarte y Johana Gómez. Ellos fueron los que construyeron este primer edificio en el que funcionará el CIDAC, mientras se formaban a través del plan de capacitación en obra que implementa el Ministerio de Trabajo.



“Esto es parte de un sueño que hoy comienza a hacerse visible”, subrayó durante la inauguración el decano Hugo Trinchero. “Sabíamos que habíamos recuperado la Facultad para instalar un proyecto en sintonía con el movimiento de cambio que está protagonizando la sociedad argentina, pero al mismo tiempo sentíamos que estábamos perdiendo la ciudad. Perdíamos la idea de una ciudad inclusiva, donde las políticas sociales llegaran a la gente, donde la brecha entre el sur y el norte se achicara. Entendiendo ese contexto emprendimos el desafío de este proyecto integrador”, destacó. “Sabemos que formar parte de la universidad pública es ocupar un lugar privilegiado, pero también implica una gran obligación. Tenemos que reinventar las formas de conocer, y vaya si hemos perdido desarrollo científico y tecnológico por dejar de trabajar con los sectores populares. No estamos llegando al sur para traer un conocimiento: venimos a aprender y a compartir ese conocimiento”.



En el mismo sentido de destacar la importancia de esta nueva sinergia que se está dando entre universidad, organizaciones sociales y Estado se refirieron al CIDAC el vicerrector de la UBA Alberto Barbieri y el director del ONABE Fernando Suárez. Suárez destacó además que en este espacio se habían dado tiempo atrás conflictos de ocupación: “Mostramos que hay otra forma de resolver estos conflictos, trabajamos con la universidad y con compañeros de Derechos Humanos, y quienes ocuparon este predios hoy ya tienen soluciones habitacionales”.

A su turno, el ministro de Trabajo Carlos Tomada felicitó a quienes llevaron adelante este proyecto: “Se puede hacer mucho cuando nos ponemos a trabajar en conjunto universidad, Estado y sociedad, y el CIDAC es una expresión de que se puede, cuando existe una necesidad ideológica de esa sinergia”, analizó. “También aquí estamos construyendo Estado, Universidad y Sociedad. Pero no de cualquier modo, llenando de contenido estos conceptos: fortaleciendo la universidad pública, un Estado participativo y una sociedad comprometida”, expresó. “Hoy es un día para celebrar”, destacó el ministro. “Esto que está haciendo la Facultad de Filosofía y Letras es un claro testimonio de lo que se puede lograr cuando las instituciones toman a su cargo un verdadero compromiso con la sociedad que las sustenta”.



El CIDAC funciona desde el 2008, y la sede edilicia inaugurada ayer se comenzó a construir en junio de 2009 por doce vecinos, 7 mujeres y 5 varones, que aprendieron albañileria construyendo el edificio. “Acá no había nada, era un descampado”, se asombran esos vecinos de Barracas Sur y de la villa 21-24 al recordar el proceso que vivieron en estos dos años. “Bueno, sí había algo: ¡yuyos! Y doce personas —nosotros— limpiando el terreno. Todo lo que hoy se ve, desde los cimientos, lo hicimos con nuestras manos”, cuentan orgullosos. Manuel Vásquez, el arquitecto que los capacitó, subraya: “Esta es la manera ideal de formar y formarse en la construcción: tomando desde el principio los cuidados y las recomendaciones para hacerlo con eficiencia y seguridad. Es el aprendizaje más fácil y más permanente”.

Entre las tareas que ya ha llevado adelante el CIDAC se cuentan seminarios como el de Formación en Salud Colectiva y Promoción de la Salud, junto con el cual se llevó adelante un diagnóstico en torno a la situación de salud en el barrio. También se realizaron talleres participativos en instituciones de educación media y primaria de la zona, y jornadas culturales como la que culminó con el mural colectivo que hoy da la bienvenida al centro comunitario. La difusión de la Ley Nacional de Migraciones, la tramitación del DNI argentino para niños, niñas y adolescentes nacidos en países hermanos latinoamericanos, fueron otros puntos de trabajo.



El CIDAC apunta a la búsqueda de alternativas que aporten al logro de una mejora en la calidad de vida de quienes habitan el sector sur de la Ciudad de Buenos Aires. El desafío es también el de una búsqueda de formas innovadoras y alternativas de integración universidad-sociedad, que impacte en la producción de nuevas modalidades de enseñar, aprender e investigar.



La creación del CIDAC pone de manifiesto la voluntad institucional de la Facultad de Filosofía y Letras de dar un decidido impulso al compromiso de la universidad pública con la sociedad que la sostiene, promoviendo la integralidad de las prácticas de enseñanza, investigación y extensión, en concordancia con las demandas y problemáticas populares. Porque pensamos que la inclusión de estas demandas y problemáticas a las prioridades de la agenda universitaria en el plano social, científico, tecnológico y cultural, constituye la herramienta más idónea para la construcción del pensamiento crítico y la práctica académica.